Juegos a los que debería jugar tu hijo: la dimensión educativa del gaming

Se estima que hasta el 90% de los adolescentes juega a videojuegos. La mayoría de ellos, con edades entre los 12 y los 18 años, juega al menos una vez por semana. Por ello, muchos padres tienen preocupaciones justificadas acerca de la influencia negativa de este tipo de entretenimiento en el desarrollo de sus hijos. Sin embargo, resulta que los videojuegos no solo pueden enseñar, sino también tener un impacto positivo en el desarrollo del cerebro. ¿Qué títulos merece la pena recomendar aquí?
A los niños les encantan los videojuegos: ¡no es ningún secreto!
Según los estudios, hasta el 91% de los niños y adolescentes de entre 9 y 12 años, y el 87% de entre 12 y 18 años, juega a videojuegos al menos una vez por semana. Hablamos tanto de producciones destinadas a usuarios adultos como de aquellas dedicadas exclusivamente a los niños. Los jóvenes juegan principalmente a Minecraft, Roblox, Among Us, Fortnite y Los Sims. Son títulos favorables al desarrollo intelectual, en los que no encontraremos vulgaridades ni una brutalidad excepcional. Por supuesto, estos son solo ejemplos, porque muchos adolescentes también recurren con entusiasmo a juegos marcados con la etiqueta de \"a partir de 18 años\". Por eso, todos los padres deberían prestar atención a qué juegos juega su hijo e intentar controlarlo.
Las investigaciones científicas demuestran que jugar a videojuegos influye en la forma y la eficacia con la que funciona el cerebro. Por ejemplo, jugar a Minecraft desempeña un papel clave en la concentración de la atención, en aprender paciencia y precisión, y en desarrollar el pensamiento analítico y lógico. A los jugadores les resulta más fácil concentrarse en varias tareas a la vez, e incluso lidiar con los fracasos. Jugar a videojuegos también influye positivamente en la rapidez de las reacciones y de las decisiones tomadas, así como en las funciones visoespaciales.

Los videojuegos y los cambios en el cerebro
El hecho de que la estructura del cerebro humano pueda cambiar bajo la influencia de nuevas experiencias, como jugar a videojuegos, se ha podido comprobar gracias a la técnica de obtención de imágenes por resonancia magnética. De este modo se midieron el volumen y el grosor de la corteza cerebral, así como la densidad de la microestructura de la sustancia blanca, y se observó que jugar intensamente a videojuegos influye en los procesos de navegación espacial, en la memoria de trabajo, así como en el hipocampo y en parte de la corteza prefrontal.
En conjunto, esto influye de forma indirecta en la intensificación de los procesos cognitivos, ayuda a memorizar información y facilita la planificación y la organización del tiempo. Es más, los videojuegos —al igual que los libros— inspiran y pueden enseñar empatía, economía, historia y mucho más. Por supuesto, la elección del juego debe adaptarse a la edad del niño y a su sensibilidad.
¿A qué juegos deberían jugar los niños?
Todo depende de la edad y de la madurez. Producciones como Roblox, Minecraft o incluso la saga Los Sims son juegos que enseñan creatividad y pensamiento lógico. El uso de sus distintos elementos puede ser muy útil en el aprendizaje de la programación, las matemáticas o el inglés. Jugar a videojuegos y el aprendizaje de la programación asociado a ello también pueden influir positivamente en la formación de las habilidades cognitivas, en el desarrollo de las capacidades cognitivas y en el proceso de adquisición de conocimientos. Esa gimnasia mental hace que el cerebro sea mucho más sano y más resistente a la demencia y a la enfermedad de Alzheimer.
Conviene recordar que la forma en que los juegos desarrollan la imaginación y la creatividad depende en gran medida de la elección de cada producción. Algunos títulos desarrollarán la rapidez de reacción, otros el pensamiento lógico, y otros enseñarán paciencia o resolución de problemas. La dimensión educativa del gaming está estrechamente ligada al aprendizaje de la programación, el arte que permite diseñar tus propios juegos, aplicaciones o páginas web.