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¿Cómo descubrir y desarrollar el potencial intelectual de los niños?

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Potencial intelectual en los niños

El niño no es una «hoja en blanco» que los padres puedan escribir, organizar y moldear a su antojo. El potencial intelectual reside en cada ser humano: es la inteligencia innata, las predisposiciones y, a veces, incluso capacidades superiores a la media. El papel de los padres y los profesores es descubrir ese enorme potencial en el niño y, a continuación, orientarlo y desarrollarlo de forma intensiva. Para ello, conviene adoptar la actitud de un «detective»: observar, deducir y sacar conclusiones. Pero ¿de qué manera?

El nivel intelectual del niño y sus capacidades y talentos

‌El cerebro del niño, hasta alrededor de los cuatro años de edad, impresiona por su plasticidad. Se considera que, durante los primeros tres años de vida, el niño asimila una cantidad de información que el cerebro de un adulto procesaría en varias décadas. El deseo natural, e incluso la necesidad, de descubrir y conocer el mundo hace que el cerebro del niño absorba el conocimiento y la experiencia como una esponja.

‌Los niños son increíblemente inteligentes, tienen una enorme imaginación y se guían por la lógica, y a menudo acribillan a sus padres con una serie de preguntas incómodas a las que no es posible responder de forma unívoca. El potencial intelectual, independientemente del nivel intelectual, es enorme en los niños. Las predisposiciones o aptitudes naturales son tanto innatas como adquiridas. En ellas influyen tanto los factores genéticos como el desarrollo prenatal y, posteriormente, los factores ambientales (la familia, los compañeros, la escuela, las actividades extraescolares).

El nivel intelectual y el dominio del hemisferio izquierdo o derecho

‌¿Y qué pasa con el dominio de un hemisferio del cerebro sobre el otro? Se ha extendido la creencia de que, si el hemisferio izquierdo del cerebro trabaja mejor, la persona piensa de forma racional, lógica y analítica. El dominio del hemisferio derecho se asocia con la creatividad, las aptitudes artísticas y la emotividad. Determinar qué hemisferio del cerebro trabaja mejor en el niño sería importante de cara a descubrir su potencial, pero...

La creencia en el dominio de alguno de los hemisferios del cerebro es un mito. Es cierto que cada uno de ellos trabaja de forma distinta, procesa información algo diferente y realiza tareas distintas; sin embargo, las conexiones neuronales son igual de fuertes en ambos hemisferios del cerebro.

‌Todos nosotros utilizamos en el mismo grado ambos hemisferios del cerebro, que se comunican entre sí con eficacia y cooperan entre ellos. Las predisposiciones, por ejemplo, al pensamiento analítico o creativo dependen únicamente de cómo se han configurado las conexiones entre las distintas áreas del cerebro.

El potencial intelectual del niño y el desarrollo en los primeros años de vida

‌Los primeros años de vida del niño son clave desde el punto de vista de su desarrollo intelectual. El niño aprende el mundo de forma intensiva y lo hace a través de los sentidos. Durante ese tiempo, los padres deben velar por el desarrollo INTEGRAL de su hijo. Por supuesto, conviene pensar ya en las predisposiciones o talentos naturales, pero lo más importante es que el niño aprenda distintas cosas y se desarrolle al mismo tiempo física, intelectual y emocionalmente.

‌Los padres deben proporcionar al niño un conocimiento general del mundo: aportarle el mayor número posible de impresiones, estimular en el mismo grado todos los sentidos, despertar la curiosidad y fomentar el aprendizaje de la autonomía. Por supuesto, todo ello mientras juega y realiza las actividades del día a día, sin la más mínima sombra de estrés o presión y con la comprensión de que cada niño se desarrolla a un ritmo distinto.

El padre como «detective», o el descubrimiento del potencial intelectual del niño

El desarrollo integral del niño es obligatorio al menos hasta los 12 años de edad. Al fin y al cabo, si los padres quieren determinar en qué se desenvuelve mejor su hijo y con qué se maneja mejor, el joven debe probar muchas actividades. Aunque ya se aprecie que el niño está, por ejemplo, excepcionalmente dotado para el dibujo, eso no significa que pueda dejar de poner a prueba sus capacidades, por ejemplo, en el deporte o en la programación, y dedicarse exclusivamente a la creación artística.

Sin experiencia no hay observación, y sin observación no hay descubrimiento

‌Al fin y al cabo, el «yo» de una persona se compone de la suma de todas sus experiencias. No se pueden predecir las predisposiciones naturales hacia algo: primero hay que probarlo.

‌Los padres deberían proponer al niño distintos juegos y actividades, ofrecerle ocupaciones variadas y animarlo sin cesar a descubrir el mundo. Solo teniendo una imagen completa de cómo se desenvuelve el joven ante distintos retos se puede determinar cuáles le resultan más fáciles. Conviene recordar, eso sí, que «talento» es un término muy amplio. Se puede tener talento para la música, pero también son un talento las capacidades de liderazgo u organización superiores a la media o una elevada empatía.

El potencial intelectual del niño frente a sus intereses y su desarrollo

‌El padre debe ser un observador minucioso, sacar conclusiones de cómo se comporta su hijo y de cómo se maneja en distintas circunstancias. La segunda cuestión importante es prestar atención a los intereses del niño. Por supuesto, lo más frecuente es que las predisposiciones o el talento y el interés por un área determinada vayan de la mano.

‌Sin embargo, si al niño le gusta hacer algo, aunque no necesariamente se le dé bien, hay que animarlo de todo corazón a continuar esa aventura. El talento sin trabajo duro no garantiza el éxito. La constancia, la perseverancia, las ganas de desarrollarse, incluso sin predisposiciones naturales, ¡sí lo hacen!

El juego libre y las actividades extraescolares

‌¿Y cómo descubrir los intereses del niño? Ante todo es importante el espacio para el juego libre y autónomo y la capacidad de decisión: debe ser el niño quien decida cómo quiere pasar su tiempo libre.

‌La segunda cuestión es animar a participar en distintas actividades extraescolares: deportivas, de programación, artísticas, científicas. Si algo resulta ser un «fracaso», qué le vamos a hacer, el niño se habrá enriquecido de todos modos con una nueva experiencia. Si, por el contrario, algo interesa especialmente al joven, hay que permitirle continuar el aprendizaje y la superación personal, aunque por el camino aparezcan adversidades.

Ejemplo: ¿cómo descubrir las predisposiciones del niño para la programación?

‌No todo el mundo puede llegar a ser un buen programador. Además de un enorme conocimiento y una práctica intensiva, también son importantes las predisposiciones naturales, los rasgos de carácter, la forma de pensar y una ardiente pasión.

‌Si el niño se interesa por la tecnología, le gusta pasar tiempo delante del ordenador, pregunta a menudo «¿cómo funciona esto?» y, además, le encanta darle al coco, los retos, no se desanima ante los fracasos y es curioso, perseverante y paciente, tiene un enorme potencial para la programación.

En su desarrollo le ayudarán los cursos de programación para niños, por ejemplo, los de Coding Giants. Bajo la supervisión de un mentor experimentado, el joven desplegará sus alas: convertirá su pasión y sus predisposiciones en competencias que le facilitarán el inicio de la vida adulta.

FAQ:

¿Cómo comprobar el nivel intelectual del niño?

‌Para comprobar el nivel intelectual del niño resultan útiles las llamadas ventanas del desarrollo, que determinan el intervalo de tiempo en el que el niño debería dominar una determinada habilidad (por ejemplo, caminar, leer, vestirse solo). Gracias a ello, los padres pueden asegurarse de si su hijo se desarrolla correctamente o si quizá tiene algún problema que requiera una consulta especializada.

¿Cómo descubrir el potencial intelectual del niño?

‌Cada niño está dotado, tiene algunas predisposiciones naturales en una dirección determinada. Para descubrirlas, hay que proporcionar a los niños un desarrollo integral desde los primeros años de vida y observar en qué se desenvuelven mejor y qué es lo que más les interesa y apasiona. Esto se aplica tanto a las habilidades (por ejemplo, tocar un instrumento o el deporte) como a determinados rasgos de carácter y a la forma de pensar (por ejemplo, la creatividad, la buena organización, la empatía).

¿Cómo desarrollar el potencial intelectual del niño?

‌Cuando el padre descubra el talento o las predisposiciones del niño, que a la vez se reflejarán en sus intereses, debería proporcionarle las condiciones para desarrollar su pasión y motivarlo sin cesar a seguir adelante. Durante las primeras decisiones profesionales importantes (la elección del instituto, de los estudios universitarios), los padres deberían reflexionar sobre cómo convertir de la mejor manera la pasión del niño en un modo de vida.