«Comprender al niño para ser comprendido por él». D. Zaremba, doctora en ciencias matemáticas y autora del libro «Cómo explicar las matemáticas a los niños», resumió en esta frase el consejo más importante para todos los padres que quieren aliviar los esfuerzos numéricos de sus pequeños. Sin embargo, este es solo uno de los muchos consejos que encontrarás en el artículo de hoy: te explicamos cómo enseñar matemáticas a tu hijo.
El mundo lógico de las matemáticas: ¿cuándo mostrárselo al niño?
Los padres suelen buscar ideas originales para estimular a sus hijos en las más diversas áreas. Les ofrecen una amplia variedad de actividades o se las imponen ellos mismos. Eligen las más populares o las que están más cerca de casa.
En comparación con la enorme cantidad de actividades que se pueden realizar después del colegio, ¿cómo se sitúa el aprendizaje de las matemáticas? Al fin y al cabo, todos las tienen en el colegio (e incluso en infantil), así que no tiene sentido cargar al niño con más esfuerzo. Sin embargo, Edyta Gruszczyk-Kolczyńska, profesora y especialista en la enseñanza de las matemáticas a niños, subraya que cuanto más alto es el curso de primaria, menores son las competencias matemáticas de los alumnos.
Nosotros, los padres, podemos invertir esta tendencia empezando ya con los más pequeños. A la pregunta de cuándo empezar a enseñar matemáticas a un niño, respondemos por tanto: ¡cuanto antes! Las capacidades matemáticas pueden observarse ya en los niños de cuatro años, pero después, en la mayoría de los pequeños, empiezan las dificultades. De hecho, los resultados de los exámenes finales demuestran que esto no solo afecta a la educación primaria, sino también a la secundaria.
¿Qué debes aportar tú?
Agnieszka siempre tuvo alma de letras; aprobaba las matemáticas porque no le quedaba otra. Hoy es madre y hace tiempo que olvidó las expresiones algebraicas, la forma decimal, y las gráficas de funciones solo le recuerdan a las estadísticas corporativas. Sus hijos van a primaria y todos los días le dicen que ya no quieren estudiar matemáticas, porque no entienden lo que pasa en clase y la materia se da demasiado rápido.
¿Cómo puede Agnieszka ayudar a sus hijos a comprender los distintos temas, a pesar de que ella misma no tiene muchos conocimientos? Desde luego, tendrá que dedicarle energía y, sobre todo, tiempo. ¿Merece la pena? En el fondo del corazón, cada padre conoce la respuesta a esta pregunta.
Entonces, ¿qué hay que tener en cuenta y cómo explicar las matemáticas a los niños?
- No te sientes con tu hijo a estudiar un tema del que no tienes ni idea (o que simplemente no recuerdas). Coge su libro, en el que cada parte presenta un bloque distinto de matemáticas. Repasa el material que habéis planeado para ese día: seguro que recordarás muchas cosas. Aprovecha los métodos de enseñanza actuales y pon un vídeo en internet en el que un especialista te explique las cuestiones más difíciles. El niño sentirá que tiene delante a un padre experto en quien puede confiar y que de verdad le va a ayudar.
- Convierte el estudio compartido en un ritual. Preparad un espacio común, ordenado y sin distracciones. Preparaos vuestros tés favoritos y poneos de acuerdo en una hora concreta en determinados días de la semana. Cuando terminéis la sesión, comed o ved algo que os guste a los dos, para que el estudio venga acompañado de algo realmente agradable.
- Escucha a tu hijo : cuando resolvemos problemas de enunciado junto con el alumno, aunque parezca mentira, las matemáticas se parecen más a la lengua. Porque debemos aprender a leer comprendiendo. Pídele a tu hijo que, con sus propias palabras y en voz alta, formule sus ideas y trate de dar con la solución correcta. Comprueba si el razonamiento del niño es correcto y dónde comete errores. No lo abrumes enseguida con explicaciones, déjale desarrollar por sí mismo la pista, pero guíalo hacia el buen camino si no lo consigue.
- Habla con lenguaje cotidiano : intenta explicar las cuestiones complejas de la forma más sencilla posible, simplemente como… a un niño. Para introducir conceptos nuevos, trata de encontrar analogías, de plantear el problema con palabras sencillas que el alumno ya conozca. Sabemos que es un reto, pero ¿acaso no es eso toda la crianza de un hijo? Si no lo consigues, te volvemos a aconsejar recurrir a las fuentes: manuales y vídeos.
Cómo explicar las matemáticas a los niños: los problemas de enunciado
Si quieres acercar las matemáticas a tu hijo, ten en cuenta que prácticamente en cada bloque os esperan los problemas de enunciado, la pesadilla de muchos alumnos y de sus padres. Asustan porque son largos y normalmente más complicados que los ejercicios de respuesta cerrada. Requieren también mayor concentración y motivación para llegar a resolver el enigma.
El problema de los ejercicios matemáticos extensos también suele ser que están completamente desconectados de la vida cotidiana. El alumno no sabe para qué tendría que calcular a qué hora llega el tren del punto A al punto B, si siempre va a encontrar esa información en el horario. No obstante, debemos tomarnos (y enseñar al niño a tomarse) estos ejercicios con cierta perspectiva.
En este caso hace falta mucha creatividad por parte del padre: intenta transformar los enunciados de las colecciones de ejercicios en acertijos más cercanos. Acertijos que despierten el interés de tu hijo o tu hija.
La resolución en sí de los problemas largos de enunciado conviene empezarla anotando todos los datos: este consejo acompañará al alumno hasta el mismísimo curso del examen final. Podéis recurrir a dibujos y esquemas, si os sirven para resolver el ejercicio. Es importante inculcar al niño que los cálculos no deben hacerse de cabeza, sino sobre el papel.
Cómo explicar las matemáticas a los niños: conecta con sus propias experiencias
Cuanto mayor es el niño, mayor es el nivel de abstracción con el que puede operar. Esto significa que solo en etapas posteriores de la educación podrá resolver con facilidad enigmas matemáticos que usan no solo números, sino también letras. Si a un alumno de primer curso le presentamos una operación basada en letras, le parecerá como mínimo extraño.
Los más pequeños necesitan explicaciones cercanas a su día a día, conectadas con sus propias experiencias. Gracias a ello no solo comprenderán mejor de qué va todo esto, sino que también captarán que sin las matemáticas nuestra vida sencillamente no existiría.
Presentamos algunas ideas tomadas de la publicación «Matemáticas facilísimas», de M. Jaworska, M. Jędrzejewska y K. Nawrocka-Skolimowska.
- Deja que el niño se convierta en tu ayudante matemático al cocinar y hornear. Anímalo a calcular las proporciones de los ingredientes y a medirlos con la balanza o con la jarra medidora. Convertid unidades en otras más pequeñas o más grandes.
- Trabaja con el niño la lectura de las horas en las manecillas del reloj. Hoy en día mucha gente deja de usar, sin darse cuenta, los relojes analógicos, porque estamos rodeados de cifras en pantallas. No tenemos que esforzarnos para interpretar las manecillas. Para el alumno, sin embargo, será una práctica estupenda. Además, contad cuánto tiempo pasa entre unas horas y minutos y otros.
- Busca en internet o en una librería acertijos que desarrollen el pensamiento lógico. Practica con tu pequeño la constancia a la hora de resolverlos. También puedes comprar juegos de mesa que desarrollen las capacidades matemáticas y animar a toda la familia a jugar.
FAQ:
¿Cómo explicar las matemáticas a los niños?
Procura usar un lenguaje cotidiano y comprender cómo perciben los niños el mundo. Conecta con su vida cuando les expliques temas con una terminología difícil de entender. Prepárate bien para explicar la materia que se da en las clases de matemáticas.
¿De dónde sacar ejercicios de matemáticas para niños?
En las librerías educativas encontrarás varios títulos de editoriales de prestigio. Si buscas ejercicios para alumnos de los últimos cursos de primaria, lo mejor es recurrir a un curso de preparación para el examen de matemáticas.
¿Cuándo empezar a enseñar matemáticas a un niño?
Ya los niños de tres y cuatro años muestran aptitudes matemáticas que pueden desarrollarse en cualquier niño. En el colegio estas competencias se pierden con facilidad por culpa de las deficiencias del sistema educativo, así que, padre, ¡toma las riendas del asunto!
