¿Cómo aprender rápido y tener más tiempo libre?

Estamos acostumbrados a pensar que «rápido» y «bien» no suelen ir de la mano, y que el tiempo libre no aparece muy a menudo en el vocabulario de un estudiante. Cuando los exámenes se acumulan, solo queda planificar horas con los libros. Pero ¿es eso cierto? Lee cómo aprender rápido, porque aunque no existe una píldora mágica que permita adquirir conocimientos sin esfuerzo, sí que hay maneras de estudiar. ¡Te contamos algunas en nuestra guía!
¿Los jóvenes y los niños estudian demasiado?
Aprendemos desde los primeros días de vida y no paramos ni un instante, pero el problema de estudiar demasiado es un problema típicamente escolar. El temario es extenso, las clases son cortas y los conocimientos hay que evaluarlos de alguna manera. Los deberes y la preparación para preguntas orales o exámenes requieren tiempo, de ahí las horas pasadas en casa enfrascado en los libros con el mismo tema que se vio en el colegio.
Las causas de esta situación son muchas: algunos las ven en el sistema educativo y otros en el estilo de vida de los jóvenes actuales, que acuden a numerosas actividades extraescolares, tienen acceso generalizado a la cultura y el entretenimiento, además de teléfonos móviles e internet, que devoran bastante tiempo. La vida se ha vuelto más intensa, pero el día sigue teniendo 24 horas. A esto se suma el cansancio y la sobrecarga de estímulos, que no encajan con la arraigada forma pasiva de estudiar.
¿Cuáles son las soluciones a estos problemas? ¿Y cómo aprender rápido pero, a la vez, de forma eficaz?
Cuando estás cansado, hasta las cosas más sencillas se te olvidan
Aprender es eficaz solo cuando nos concentramos, y una mente cansada no es capaz de hacerlo : por eso no tiene sentido ponerse a estudiar nada más volver de las clases si no te tomas un descanso. Tampoco da resultados estudiar muchas horas sin pausa: el cerebro no solo se cansa, sino que también se aburre, y tú te vuelves apático y disperso. Si quieres aprender bien y rápido, tienes que estar descansado.
Como es fácil de imaginar, pasarse la noche en vela estudiando tampoco es la mejor salida. Sobre todo porque por la mañana, sin haber dormido, te costará recordar la información que has asimilado. El cerebro necesita dormir para archivar los datos y crear asociaciones: así funciona la memorización. También necesita regenerarse para funcionar de forma eficaz.
Aprende de forma activa, resolviendo problemas
Los niños pequeños se desarrollan a un ritmo vertiginoso, y esto se debe a que ocurre principalmente mediante la adquisición de experiencia, la prueba y la observación del mundo. No es ninguna novedad que el cerebro humano asimila apenas una fracción del conocimiento mediante la lectura y la repetición pasivas, y la mayor parte durante la actividad: pensar, comprobar, hablar, actuar.
Por eso es muy importante cambiar la forma de aprender, de pasiva a activa.
Aprenderás más rápido resolviendo un cuestionario o un ejercicio, realizando un experimento o jugando a un juego educativo relacionado con el tema, que leyendo el libro de texto y reproduciendo una vez más en tu mente información abstracta.
La actividad física y la dieta tienen una enorme importancia
Un cerebro en forma es un cerebro bien alimentado. ¿Sabías que este órgano consume hasta una cuarta parte de la energía que aportas a tu organismo a través de la alimentación? Y necesita no solo un suministro regular de nutrientes, sino también la cantidad y el tipo adecuados de estos. Fíjate en tu dieta e infórmate sobre qué comer para concentrarte mejor. Comprueba qué alimentos influyen de forma negativa en nuestra mente: equilibra las comidas y procura tener tentempiés saludables mientras estudias (por ejemplo, frutos secos).
También es muy importante el ejercicio: durante el esfuerzo aumenta el ritmo cardíaco, llega mayor cantidad de oxígeno al cerebro y se segregan endorfinas, que ponen de buen humor y refuerzan la motivación. Los científicos también han observado que la actividad física regular estimula la creación de nuevas células en el hipocampo, la estructura de tu cabeza responsable de la memoria y el aprendizaje.

¿Cómo estudiar para aprender de verdad? ¡Métodos probados para un aprendizaje eficaz!
Descansados, bien alimentados y en movimiento aprendemos más rápido, pero ¿cómo hacerlo mejor, cómo aprender de forma eficaz? Porque al final no quieres aprender solo rápido, ¡sino bien!
No lo dejes para el último momento, estudia de forma constante
No necesitas dedicar varias horas a estudiar para un examen si le has dedicado 20 minutos al día durante varias semanas. No necesitas encerrarte con el libro un mes antes de la selectividad si has ido repasando los distintos temas durante todo el año.
¡Eficaz significa constante! En primer lugar, porque una gran cantidad de información que memorizar de golpe genera estrés, y eso bloquea la concentración. En segundo lugar, como ya hemos mencionado, cuanto más tiempo seguido estudias, peor memorizas. Es mucho mejor dividir el material en temas y estudiarlo por partes.
Así dividimos el material en nuestros cursos de preparación de matemáticas para el examen final de primaria : durante el curso anual se imparten hasta 56 clases. ¿Y sabes qué? Nuestros alumnos aprueban con más del 80 %, aunque eso es, por supuesto, también mérito del excelente profesor y de la determinación y el entusiasmo de los estudiantes. Pero estamos seguros de que, si esas 56 clases se concentraran en dos meses, el resultado sería mucho peor.
Deshazte de las distracciones y crea un lugar para estudiar
El cerebro humano no es multitarea: en realidad puedes concentrarte, en el pleno sentido de la palabra, solo en una cosa a la vez. Una notificación en el teléfono siempre desconcentra, y un televisor encendido distrae. Por eso, lo mejor es apagar o silenciar todos esos aparatos electrónicos y, además, guardar el móvil o el smartwatch en una caja o un cajón.
El lugar de estudio no puede distraer. Debe inspirar, motivar y, por supuesto, ser cómodo. Diséñalo, rodéate de lo que te gusta. Ten a mano algo de beber o algún tentempié, para no apartarte del estudio fuera de los descansos previstos.
Para concentrarse, la mayoría de la gente necesita silencio, pero la música también puede ayudar a concentrarse, sobre todo la instrumental, por ejemplo la clásica (la letra suele distraer demasiado).
Enseña a otros: a tus compañeros, a tus padres, a tus amigos de cuatro patas
Lo que decimos en voz alta solemos recordarlo mejor. Por tanto, resulta útil leer en voz alta, pero también transmitir el conocimiento adquirido. Vale la pena estudiar en pareja o en grupo e intercambiar información. También merece la pena enseñar: contarle el tema a tus padres, a ti mismo o al perro o al gato. Por supuesto, la interacción con una persona funciona mejor: un padre, un hermano, un abuelo o un amigo seguro que preguntarán y profundizarán en el tema, lo que te llevará a buscar respuestas a las preguntas más difíciles. Cuando eres capaz de explicarle un tema a alguien, significa que lo entiendes y lo recuerdas.
Técnicas útiles de memorización y toma de apuntes
Hay disciplinas cuyo fundamento es una buena comprensión, como la física o las matemáticas. Otras, por ejemplo la historia, requieren ante todo buena memoria. Para recordar de forma rápida y eficaz hechos, nombres o fechas la mente tiene que crear asociaciones entre ellos. Por eso, mejor que repetir mentalmente, es utilizar técnicas de memorización, por ejemplo los mapas mentales.
Los mapas mentales conviene aplicarlos tanto en el colegio como en la vida adulta, porque permiten comprender un problema y memorizar información en poco tiempo. Es una técnica para presentar datos de forma gráfica: puedes usar palabras clave breves, dibujos, esquemas. La información más importante la colocas en el centro y la complementaria se convierte en ramificaciones.
Hay muchas técnicas de memorización: también están, entre otras, las asociaciones, la agrupación o categorización, la creación de acrónimos o inventar historias. Sobre estos métodos encontrarás más información, entre otros sitios, en internet, y elegirás el mejor para ti. En todos ellos se trata de convertir la información que quieres memorizar en algo que ya conoces, que sea más fácil de encontrar en las profundidades de la memoria.
La eficacia y la rapidez del aprendizaje mejoran enormemente con la toma de apuntes y la elaboración de chuletas: recordarás algo mejor y más rápido si lo escribes. Esos apuntes pueden tener, por ejemplo, forma de fichas o de un mapa creado con hojas de colores pegadas a una pizarra o a la pared. Al repasar el material, tendrás la información más importante a mano, es decir, ahorrarás tiempo en buscarla en el libro o el cuaderno.
Te hemos dado algunos consejos generales y de los más importantes sobre cómo estudiar de forma eficaz, pero cada uno tiene sus propios métodos de aprendizaje. ¡Prueba varios y descubre el mejor para ti, mucha suerte!
Preguntas frecuentes:
¿Cómo aprender rápido?
Para aprender rápido no hay una única receta. Son importantes la concentración, la motivación y estar descansado. Aprendemos más rápido siendo activos, por ejemplo resolviendo ejercicios o realizando experimentos. También conviene aplicar técnicas de memorización, como los mapas mentales, estudiar en grupo e intercambiar conocimientos.
¿Cuáles son las técnicas de memorización eficaces?
Una de las técnicas de memorización más eficaces es la creación de mapas mentales; otras son construir asociaciones, agrupar o inventar historias que ilustren el tema. También conviene tomar apuntes y hacer chuletas, que ayudan a memorizar, pero también a repasar.
¿Cómo crear un lugar adecuado para estudiar?
El lugar de estudio debe estar libre de distracciones, ser cómodo y reunir todo lo necesario para aprender. Conviene diseñarlo de manera que inspire y refuerce la motivación. Cada persona se siente bien en un entorno distinto: hay que seguir las propias necesidades y preferencias.