¿Cómo animar a tu hijo a estudiar en la escuela?

En el siglo XXI, el aprendizaje escolar supone un reto importante para muchos niños. En un mundo rodeado de tecnología y con una digitalización cada vez mayor, los jóvenes tienen un acceso facilitado a contenidos de entretenimiento que resultan mucho más atractivos que la educación escolar habitual. Las redes sociales, las plataformas de streaming o los videojuegos consiguen apartarlos de los libros y los manuales. Por eso, en la educación van apareciendo formas menos convencionales de hacer el aprendizaje más atractivo. A continuación presentamos una lista con las cinco maneras más populares que pueden animar a un niño a ampliar sus conocimientos escolares.
1. Convierte la educación en un juego
La gamificación acompaña a las personas desde hace muchos años. La definición general de esta palabra no es otra cosa que el uso de elementos procedentes de los juegos (no solo de los videojuegos) en lugares y actividades que tienen poco que ver con los juegos. Lo más habitual es que se aplique al compromiso y la motivación, pero cada vez más también al aprendizaje. Un ejemplo de esta gamificación es, por ejemplo, la idea del concurso al empleado del mes o la elaboración de rankings. Para los niños y los jóvenes, la gamificación puede ser una fuente inagotable de motivación, sobre todo porque las formas de aprovecharla en el aprendizaje son enormemente numerosas.
Estas son algunas de ellas:
- Sustituir palabras con carga negativa, como deberes o examen, por otras que se asocien con emociones positivas, como misión, reto o desafío.
- Introducir una puntuación por los deberes hechos o por la preparación de un examen (es sumamente importante no puntuar las buenas notas, sino el esfuerzo invertido).
- Utilizar en las tareas personajes de los juegos y del mundo de los niños, e introducir una narrativa para que las tareas resulten más interesantes y atractivas.
- Coleccionar, por ejemplo, insignias por las habilidades adquiridas.
- Cuestionarios interactivos.
Las ideas para la gamificación son muy numerosas; lo más importante, sin embargo, es que al niño le resulte placentera la propia participación en la competición. En el momento en que el niño no esté interesado en participar en el juego, conviene probar otro enfoque.
2. Es hora de Minecraft
Muchos expertos consideran Minecraft el videojuego más popular de todos los tiempos. Y no es de extrañar. ¡Doce años después del lanzamiento del título, hay nada menos que 172 millones de jugadores activos al mes! Este mundo abierto, lleno de espacio para construir y vivir aventuras, ha entrado de lleno en el mundo de los niños. Entonces, ¿cómo aprovechar un juego tan popular en la educación? La respuesta a esta pregunta está prácticamente al alcance de la mano (e incluso del ratón del ordenador) en forma del entorno Minecraft Education.
Gracias al uso de aulas virtuales y de diferentes opciones interesantes, como por ejemplo una pizarra o un diario, podemos trasladar el aprendizaje al mundo virtual. Allí encontraremos también opciones que no aparecen en la partida estándar y que elevan el aprendizaje a un nivel aún más alto. Elementos como, por ejemplo, el sintetizador de partículas o el analizador de materiales permiten aprender química y biología, mientras que el portafolio permite crear documentación de las propias investigaciones.
Además, el fabricante proporciona muchos escenarios educativos que se pueden utilizar al estudiar distintas asignaturas escolares. Un recorrido por la tabla periódica de los elementos o un viaje a través de la sabana llena de especies de animales en peligro, e incluso conocer los sistemas planetarios o el sistema circulatorio humano. Estas y otras aventuras esperan a los apasionados del aprendizaje fuera de lo común.

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3. Diversifica el aprendizaje
A menudo el estudio puede resultar tedioso cuando hay una gran cantidad de material que asimilar y todo lo que tenemos a nuestro alrededor son libros. Incluso los más perseverantes pueden sentirse cansados. Hay que diversificar el aprendizaje de muchas maneras, desde gadgets y juguetes educativos hasta excursiones y viajes. ¿Aprender biología en un oceanario? ¿O quizá conocer la química mediante sencillos experimentos de química alimentaria que se pueden hacer en la propia cocina? Las ideas creativas nunca sobran. Un simple globo terráqueo o un kit de pequeño químico pueden hacer el aprendizaje más agradable que otro libro más.
4. Apuesta por las vibraciones positivas
El aprendizaje no puede asociarse con un escritorio, una lamparita y un ambiente agobiante. Un buen método es estudiar al aire libre o en casa con la iluminación adecuada, pero intentemos evitar asociar el estudio con estar sentado ante un escritorio. Nuestra mente entra entonces de forma artificial en un proceso de concentración que, además, provoca estrés e incomodidad. También es importante comer y beber mientras se estudia: el cerebro trata entonces el aprendizaje como algo cotidiano. Por eso, intentemos apostar por aprender en distintos lugares, posiciones o a distintas horas. Además, un vaso de agua y un poco de movimiento en intervalos adecuadamente ajustados pueden lograr muchísimo.